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Viernes, 9 de Enero del 2026

Pensar diferente a los 50: aprender no siempre requiere un título (y la lección que me dio un audio de Instagram)

Me vibró el celular por una notificación de Instagram. Hasta ahí, todo normal para alguien que trabaja online. Pero cuando vi quién era, me quedé helada. Hacía solo unas horas había terminado de leer "Pensar Diferente", el libro de Patricia Jebsen. Me había gustado tanto que me animé a escribirle, un poco para agradecerle y otro poco porque me habían surgido dudas.

La nota más personal que hemos subido al blog.

Tengo 50 años, dos hijos en edad escolar y un instituto que me lleva energía todo el día. Por experiencia, sé que la gente muy ocupada o conocida casi nunca contesta mensajes de alguien que no conoce. Y sin embargo, ahí estaba: no solo me respondió, sino que me mandó un audio. Ese gesto tan simple me confirmó todo lo que ella dice en su libro sobre la empatía, y me enseñó sobre liderazgo mucho más rápido que cualquier curso teórico.

Aprender a mi propio ritmo

A veces parece que hay una sola forma de estudiar: hacer la carrera a los 20, especializarse a los 30 y después trabajar hasta jubilarse. Pero la realidad de los que tenemos proyectos propios es mucho más desordenada.

En mi caso, como dueña de GS Languages y con mi vida familiar, meterme hoy en una carrera universitaria de 5 años es imposible. No tengo ese tiempo. Pero eso no significa que no quiera seguir aprendiendo o que me quiera quedar atrás en un mundo que cambia rapidísimo. Por eso siempre busco capacitarme a mi manera: con libros, siguiendo a referentes en redes y prestando atención a las experiencias de otros.

Así llegué a Patricia. La empecé a seguir porque es muy clara. En sus videos suele aparecer con chicos jóvenes que recién consiguen su primer trabajo en empresas, y eso me tocó de cerca porque es lo que vemos todos los días en el instituto con nuestros alumnos. Me compré el libro buscando ideas para gestionar mejor mi negocio, pero me encontré con una charla muy honesta sobre cómo reinventarse.

 

Saber cuándo cambiar

El libro se lee volando, es como escucharla a ella charlar. Cuenta su historia, sus viajes y estudios, pero lo que más me quedó fue una idea: el "techo de aprendizaje".

Ella cuenta que, incluso cuando le iba bien en un trabajo y estaba cómoda, si sentía que ya no estaba aprendiendo nada nuevo, buscaba otro rumbo. Esa idea de querer superarse siempre me hizo pensar mucho. A los 50, a veces uno cree que ya está, que ya hizo lo que tenía que hacer. Leer a alguien que se anima a cambiar y a dejar la seguridad de las grandes empresas (o la vida "corpo", como dice ella) para seguir creciendo, me pareció muy inspirador. Me hizo preguntarme si yo me estoy desafiando lo suficiente y si le estoy transmitiendo esas ganas de crecer a mi equipo.

El lío de las generaciones

Si te soy sincera, lo que más me interesaba del libro estaba al final: cómo conviven las distintas generaciones en el trabajo. Hoy se juntan chicos de 20 con gente de mi edad. Tenemos códigos distintos, formas de hablar distintas. Patricia explica muy bien cómo hacer para que no sea un choque, sino que nos ayudemos entre todos.

En el instituto lo veo todo el tiempo: los padres buscan una cosa para sus hijos (seguridad, orden) y los chicos buscan otra (rapidez, propósito). Como líderes, nos toca hacer de traductores entre esos dos mundos. Entender qué mueve a un chico de 25 años y qué mueve a uno de 50.

La coherencia de un audio

El libro termina hablando de comunicación, de ser empático y buen líder. Son palabras que se dicen mucho, pero que a veces se practican poco.

Y acá vuelvo al principio de la historia. Cuando le escribí, no esperaba nada. Pero al mandarme ese audio, Patricia me demostró que lo que escribe es real. Ella sugiere ser cercano y tener buena comunicación, y lo practica incluso con una desconocida que le escribe por Instagram.

Ese audio fue una clase magistral para mí. Me recordó que ser un buen líder no es tener un cargo importante o ser inalcanzable. Liderar es estar presente, es contestar, es entender que del otro lado hay una persona buscando conectar. Eso es algo que nunca quise negociar en la relación con mis alumnos y esto me muestra que voy por buen camino.

Conclusión

A veces creemos que para "pensar diferente" o innovar hay que hacer un máster carísimo. Pero mi anécdota con Patricia me recordó que lo importante es ser curioso. Empieza con leer un libro, con admitir que nos falta aprender cosas y con animarse a mandar ese mensaje aunque creas que nadie te va a leer.

No importa si tenés 20 años y buscás tu primer empleo, o si tenés 50 y tenés tu propia empresa; las ganas de aprender y de conectar con el otro siguen siendo lo más importante.

Si sentís que estás en un momento de búsqueda, ya sea para conseguir tu primer trabajo o para darle una vuelta a tu carrera, acordate que capacitarse es el primer paso. En GS Languages te acompañamos en ese proceso, dándote las herramientas para que, cuando llegue tu momento de conectar con el mundo, tengas las palabras justas para hacerlo.